
A pesar de la aprobación de una moratoria internacional sobre la caza comercial de ballenas, Japón, Islandia y Noruega continúan realizando esta actividad, además de llevar a cabo una enérgica campaña para lograr que se levante su prohibición.
Durante el último siglo, gran parte de las poblaciones de ballenas fue diezmada a causa a su caza comercial. Se estima que entre 1925 y 1975, un total de más de 1,5 millones de ballenas ha muerto. Sus perseguidores cazaban las diversas especies pasando de una población a otra a medida que dichas poblaciones disminuían debido a su explotación.
La caza comercial de estos cetáceos nunca se ha realizado de forma sustentable para sus poblaciones ni para los ecosistemas marinos. De hecho, en esta materia la única actividad económicamente sustentable es el turismo de observación.
Debido a la probable reanudación de la caza de ballenas a escala industrial, es necesario actuar con urgencia para detener los intentos de Japón, Islandia y Noruega. Mediante la vía política, el trabajo de divulgación pública y las acciones pacíficas directas en contra de los cazadores en alta mar, Greenpeace está actuando en muchos frentes; luchando para poner fin a la caza comercial de ballenas.
La carne de ballena es un alimento de lujo en Japón. Una encuesta de opinión llevada a cabo en 1999, demostró que sólo el 11% de los adultos japoneses apoya la caza de ballenas y que el 14% de este sector se opone a ella.


No hay comentarios:
Publicar un comentario